Dios me dio la oportunidad de presentar el examen MIR sin tener todavía la homologación del título, algo que nunca antes había pasado. Además, se retrasaron los tiempos de elección y eso terminó ayudándome. En medio de la incertidumbre, todo esto cambió mi historia y me permitió lograr algo que, en mi situación, parecía imposible. Recordándome que Dios sigue cumpliendo su promesa conmigo y que con Él todo es posible, aunque el mundo, las personas y las leyes digan que no se puede.
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