El Milagro Que Dios Hizo
Desde pequeña tuve conocimiento de Dios gracias a una tía cristiana que me cuidaba en Nicaragua. Ella siempre me hablaba de Él y me enseñó a pedirle sabiduría en oración, especialmente antes de mis exámenes. Aunque muchas veces me costaban los estudios, aprendí a orar antes de comenzar y pude ver cómo Dios me ayudaba una y otra vez. Pero al llegar a España ocurrió algo mucho más profundo: ya no solo escuchaba hablar de Dios, sino que pude encontrarme verdaderamente con Él y descubrir Su propósito para mi vida. Aquí he aprendido a conocerle más profundamente, a confiar en Él y a experimentar Su presencia de una manera personal. Desde entonces puedo decir que Dios nunca me ha dejado sola. Lo que antes conocía por lo que otros me habían contado, hoy lo conozco por experiencia propia. Versículo: “Hasta ahora solo había oído de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos.” JOB 42:5 — NTV