Nuestra Familia

Más Que Una Iglesia, Una Familia En Cristo

Comprometidos con Jesucristo, con la autoridad de Su Palabra y con la obra del Espíritu Santo.

¿Quiénes somos?

Quiénes Somos

Somos la Iglesia Evangélica Hechos 2, una iglesia cristiana evangélica comprometida con Jesucristo, con la autoridad de su Palabra y con la obra del Espíritu Santo.

Creemos que Jesucristo es el único fundamento de la Iglesia y que la Biblia es la única autoridad para nuestra fe y nuestra vida. Nuestro deseo es vivir el Evangelio con fidelidad, siguiendo los principios que el Señor nos dejó en las Escrituras y que vemos reflejados en la iglesia del libro de los Hechos.

Deseamos ser una comunidad donde Cristo sea el centro, la gracia de Dios transforme vidas, el Espíritu Santo guíe cada paso y el amor de Dios se refleje en nuestras relaciones y en nuestro servicio.

Más que un lugar donde reunirse, queremos ser una familia de fe, unida por el amor de Cristo, donde cada persona pueda conocer a Jesús, crecer en su Palabra, vivir en comunión y descubrir el propósito que Dios tiene para su vida.

Sean todos bienvenidos. Nuestra oración es que cada persona que nos visite pueda encontrarse con Jesucristo, experimentar el poder transformador de su gracia y crecer en una relación viva con Él.

Nuestra Misión

Nuestra Misión

Nuestra misión es hacer realidad la visión que Dios nos ha dado, trabajando en cada área ministerial de la iglesia para que las personas conozcan a Jesucristo, crezcan en su Palabra y sean formadas como discípulos.

Lo hacemos mediante la predicación y enseñanza fiel de la Biblia, el discipulado, el cuidado pastoral, el fortalecimiento de las familias, el desarrollo de los dones que Dios ha dado a cada creyente y el acompañamiento en cada etapa de la vida cristiana.

Creemos también que el Evangelio debe expresarse con hechos. Por ello servimos a nuestra sociedad ofreciendo ayuda espiritual, formación y apoyo social a través de nuestros ministerios y asociaciones, colaborando, conforme a las posibilidades que Dios nos concede, en el reparto de alimentos, la atención a personas y familias vulnerables y cualquier otra necesidad que podamos atender con amor y responsabilidad.

Asimismo, trabajamos para extender el Reino de Dios mediante la plantación de nuevas iglesias allí donde el Señor nos guíe y exista necesidad, llevando el mensaje de Jesucristo a toda la Península Ibérica.

El Círculo de la Gracia

El Círculo De La Gracia

Como iglesia creemos que la Gracia de Dios es el mayor regalo que el ser humano puede recibir. Es gratuita para nosotros, porque no podemos comprarla ni merecerla, pero tuvo un precio infinito: Jesucristo dio su vida en la cruz para salvarnos.

La gracia no solo nos perdona; también transforma nuestra vida.

Por eso entendemos el Evangelio como un círculo de gracia, una obra continua de Dios en el corazón del creyente:

01

Convicción

Dios, por medio de su Palabra y del Espíritu Santo, nos muestra nuestra condición de pecado y nuestra necesidad de Cristo.

02

Arrepentimiento

Respondemos volviéndonos a Dios, abandonando el pecado y confiando en su misericordia.

03

Fe

Recibimos la salvación creyendo únicamente en Jesucristo y en su obra perfecta en la cruz.

04

Transformación

El Espíritu Santo produce una nueva vida, formando el carácter de Cristo en nosotros día tras día.

05

Responsabilidad

Quien ha recibido la gracia es llamado a vivir para la gloria de Dios, servir a los demás y anunciar el Evangelio.

Creemos que la gracia no es solo el comienzo de la vida cristiana, sino la fuerza que nos sostiene cada día. Todo empieza con la gracia, todo continúa por la gracia y todo tiene como centro a Jesucristo.

Nuestro ADN

Nuestro ADN

Toda persona posee un ADN que define su identidad. De la misma manera, toda iglesia tiene un ADN espiritual: los principios bíblicos que marcan quién es, cómo vive y cómo cumple la misión que Dios le ha encomendado.

En la Iglesia Evangélica Hechos 2, nuestro ADN nace del Evangelio y tiene un único fundamento: Jesucristo. Sobre Él edificamos todo lo que somos y todo lo que hacemos.

Cristo como fundamento

Jesucristo es la roca sobre la que edificamos nuestra fe, nuestra iglesia y nuestra esperanza.

La predicación de Cristo como centro

Predicamos un Evangelio centrado en Cristo, creyendo que solo su Palabra tiene poder para salvar, transformar y restaurar vidas.

La oración como fuerza

Dependemos de Dios en todo. La oración es el motor de nuestro ministerio y la expresión de nuestra confianza en Él.

La llenura del Espíritu Santo como guía

Buscamos vivir bajo la dirección del Espíritu Santo, permitiendo que Él transforme nuestro carácter y nos capacite para cumplir la voluntad de Dios.

La unidad como testimonio

Vivimos en amor, comunión y servicio, reflejando al mundo que somos discípulos de Cristo.

La generosidad como expresión del amor de Dios

Servimos con alegría, compartiendo lo que Dios nos ha dado y mostrando el amor de Cristo mediante hechos concretos.

La santidad como estilo de vida

Anhelamos vivir una vida apartada para Dios, reflejando el carácter de Cristo en cada decisión y en cada área de nuestra vida.

Cuando Cristo es el fundamento, la Palabra marca el camino, la oración nos fortalece, el Espíritu Santo nos guía, la unidad nos identifica, la generosidad nos mueve y la santidad refleja el carácter de Dios. Ese es el ADN de la Iglesia Evangélica Hechos 2.